Traduce la página

"Si sé que existe Dios, la vida se ve de un modo. Si no lo sé, veo el mundo de otro, y lo cierto es que son dos formas de ver la vida que me obligan a situarme. Las consecuencias de ambas dos son tan grandes, que no puede ser que este problema me deje indiferente" Pablo Domínguez

sábado, 4 de agosto de 2012

Las implicaciones religiosas de "la partícula de Dios"


"Las implicaciones religiosas de este descubrimiento no son tales. Reina una cierta confusión porque el bosón de Higgs ha sido llamado la partícula de Dios. Ésta es una mala traducción del título inglés de la obra de divulgación sobre el bosón de Higgs The God Particle escrita por el premio Nobel Leon Lederman". Con estas esclarecedoras manifestaciones, Javier Igea, sacerdote de la Archidiócesis de Madrid y doctor en Astrofísica por la Universidad de Nueva York, salía al paso, en el diario El Mundo, sobre el famoso bosón de Higgs y su relación con la religión.

Con el sugestivo título de ¿Es el bosón de Higgs la partícula de Dios?, Javier Igea señalaba en su artículo de opinión que "identificar a Dios con una partícula subatómica es una salvajada filosófica que nos llevaría al más radical panteísmo".

Igea considera que "la negación de Dios a partir de la ciencia solo se podría dar en el caso imposible de que la ciencia estuviese acabada y diese una explicación última de todo".

Por último, el sacerdote experto en Astrofísica lanza una interpelación: "Después de Gödel, hay una pregunta que la ciencia no puede responder: ¿quién ha creado las leyes de la naturaleza que la ciencia descubre? La ciencia no puede explicarse a sí misma". 

A continuación, el artículo íntegro publicado ayer lunes en el diario El Mundo, y que llevaba por título ¿Es el bosón de Higgs la partícula de Dios?:

«Han pasado sólo unos días desde el anuncio del descubrimiento del bosón de Higgs, la mal llamada partícula de Dios. Las reacciones de los medios han sido de lo más variopintas. Antonio Lucas cree que por haberse descubierto el bosón de Higgs, la religión ha sufrido un duro golpe: «Dos milenios de guerras religiosas para nada». Ruiz de Elvira afirma sin lugar a dudas que la Iglesia se llena de gozo por el descubrimiento del bosón de Higgs; supongo que habrá oído varias homilías al respecto. Yo, que soy sacerdote y doctor en astrofísica, especializado en la ionización de discos protoplanetarios por rayos X, me he alegrado por este descubrimiento, pero no creo que haya sido por las razones que da Ruiz de Elvira. Tampoco he considerado que sea un tema para hablar en las homilías.

»El hombre siempre ha buscado saber de qué esta hecho el cosmos. Nos va la vida en ello, y además tiene implicaciones para la vida moral de las personas y de la sociedad. Es en esta búsqueda donde debemos enmarcar este descubrimiento. En el mundo antiguo había una respuesta que no agotaba la realidad, sino que estimulaba una búsqueda mayor: el mundo estaría formado por los cuatro elementos de Empédocles: tierra, fuego, agua y aire, y sus combinaciones lo explicarían todo. Mendeleyev, en el siglo XIX dio otra respuesta al formular el sistema periódico de los elementos. En la segunda mitad del siglo pasado, se descubrieron en los aceleradores de partículas una maraña de partículas subatómicas que necesitaba una clasificación y un modelo matemático que explicase sus propiedades. Surgió así el modelo estándar (algo así como el primer sistema periódico) y la teoría cuántica de campos como explicación matemática de las partículas subatómicas descubiertas en los aceleradores.

»El descubrimiento del bosón de Higgs es muy importante porque confirma predicciones del modelo estándar de las partículas elementales y permitirá, cuando los datos estén analizados, decidir sobre algunas implementaciones de este modelo. Simplificando, podemos decir que el modelo estándar explica, entre otras cosas, que tanto los protones como los neutrones, que son los constitutivos del núcleo de los átomos, tienen una estructura interna y están a su vez formados por el confinamiento de otras partículas elementales que son los quarks. Esto es, es una explicación de la realidad material como una combinación de determinadas piezas con determinadas propiedades, algunas de ellas, por cierto, un poco exóticas.

»Estas piezas –las partículas elementales– serían los constitutivos de la materia, algo así como los ladrillos que conforman todo lo material. Este modelo clasifica las partículas elementales en quarks (existen seis tipos), leptones (seis tipos, entre ellos los electrones y los neutrinos) y las partículas mediadoras de fuerza (ente ellas el fotón y el gluón, encargado de mantener a los quarks juntos, y por ende, responsable de la estabilidad de núcleo atómico). Otro mérito del modelo estándar es explicar las relaciones que hay entre tres de las cuatro fuerzas que existen en la naturaleza: la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Estas serían como tres manifestaciones distintas de un mismo fenómeno.

»Para entender qué es el bosón de Higgs hay que considerar que las partículas elementales se clasifican en bosones y fermiones, de acuerdo a una propiedad intrínseca que es el espín. Entender esta propiedad no es fácil, pues no tiene contrapartida en nuestro mundo macroscópico. El espín es el impulso angular intrínseco que tienen las partículas elementales. A nivel macroscópico, el impulso angular es como una medida de la inercia que tiene una masa que rota. A nivel cuántico las partículas elementales tienen una propiedad llamada espín, que es un impulso angular, y que está cuantizado. Puede tener valores enteros (0, ±1, ...) o fraccionarios (±½, ±3/2, ....) y de acuerdo a esto, las partículas se clasifican como bosones o fermiones respectivamente. Los segundos obedecen el principio de exclusión, mientras que los primeros, no. El mundo sería radicalmente distinto sin la existencia de esta propiedad de la materia. Así, el modelo estándar predice la existencia de una partícula, llamada el bosón de Higgs, que tendría una propiedad muy interesante, que es que la masa de las demás partículas elementales depende de él. Se postuló la existencia de esta partícula para explicar una anomalía en la masa (medida) del bosón Wdel modelo estándar. Para intentar entender el mecanismo, hemos de considerar que las partículas tienen campos cuánticos asociados, y el campo de Higgs sería el responsable de la masa del bosónW. La interacción de este bosón con el campo de Higgs daría origen a la masa de este bosón. Podemos explicarlo con una analogía: la masa es como la resistencia que experimenta una canica al moverse en una superficie untada de miel.

»De este modo el modelo estándar puede explicar la masa de las partículas elementales. Pero quedan sin explicar los campos cuánticos, todo un problema ontológico. El experimento permite un mayor conocimiento del universo material por tener una mejor comprensión de la física en los momentos inmediatamente posteriores al big bang. El universo, al expandirse tras el big bang experimentó un enfriamiento, al disminuir la energía cinética de las partículas que lo componen. Esta disminución de la violencia de los choques de las partículas elementales hizo que el universo pasase por diversas fases en su expansión hasta llegar a su estado actual. 

»Podemos pensar para entenderlo mejor en lo que pasaría si calentásemos cada vez una roca cualquiera de nuestra tierra. Se derretiría, sus moléculas se evaporarían, después el gas se disociaría en átomos, los átomos se ionizarían y tendríamos plasma opaco (el interior de las estrellas) opaco, y si seguimos calentando, los núcleos empezarían a partirse (condiciones del núcleo del sol), y si siguiéramos calentando llegaríamos a lo que ocurrió en los momentos inmediatamente posteriores al big bang. Esto es lo que ha hecho el experimento del CERN. Por esto, el bosón de Higgs permite conocer mejor por qué el universo es como es. De no haber existido, quizá no hubiera habido masa, y el universo no sería como lo conocemos; claro, que tampoco estaríamos aquí para contarlo.

»Las implicaciones religiosas de este descubrimiento no son tales. Reina una cierta confusión porque el bosón de Higgs ha sido llamado la partícula de Dios. Ésta es una mala traducción del título inglés de la obra de divulgación sobre el bosón de Higgs The God Particle escrita por el premio Nobel Leon Lederman. Es imposible expresar en español el sentido que en inglés tiene el título del libro sin hacer una paráfrasis. Una traducción más exacta es: la partícula dios. Sin duda se trata de una metáfora. Éste nombre, dado a una partícula subatómica por el editor de un libro, no gusta a la comunidad científica y debe ser evitado, tanto por motivos científicos, como por motivos religiosos. La ciencia no trata directamente de Dios, pues éste no pertenece al mundo sensible, experimentable, aun cuando los creyentes pensamos que su acción en la historia puede ser detectada. Además, identificar a Dios con una partícula subatómica es una salvajada filosófica que nos llevaría al más radical panteísmo.

»Ahora bien, la trascendencia mediática y científica que ha tenido este descubrimientos sirve para plantear una vez más las preguntas fundamentales que el hombre se hace sobre si mismo y sobre lo que le rodea. Detrás de cada científico hay un hombre que busca saber, y en las preguntas que hace a la naturaleza hay una pregunta implícita sobre sí mismo y sobre Dios. La negación de Dios a partir de la ciencia solo se podría dar en el caso imposible de que la ciencia estuviese acabada y diese una explicación última de todo. Pero, después de Gödel, hay una pregunta que la ciencia no puede responder: ¿quién ha creado las leyes de la naturaleza que la ciencia descubre? La ciencia no puede explicarse a sí misma»

Javier Igea es sacerdote y doctor en Astrofísica por la Universidad de Nueva York

martes, 26 de junio de 2012

Testimonio de Annie Lobert, una ex-prostituta que rescata chicas en Las Vegas con una oración


Fue abusada de niña y despreciada de adolescente. Empezó como acompañante de lujo y bailarina, y luego fue prostituta cara en Las Vegas. Su chulo le pegaba y pese a todo ella le necesitaba. Buscó llenar su vida con drogas y espiritualidades. Sólo en la puerta de la muerte encontró a Jesús. Y decidió ayudar a otras mujeres.
   
"Eres preciosa y Jesús te quiere". Con estas palabras, Annie Lobert se acerca a las prostitutas de Las Vegas. Ella es ex-prostituta, y junto a otras ex-prostitutas recorre la noche para rescatar a las mujeres del tráfico sexual.
 "Les digo eso nada más verlas porque necesitan saber que son valiosas, que son bellas y que hay alguien que las ama incondicionalmente", explica.
 Su experiencia la impulsó en 2005 a crear Hookers for Jesus, una organización cristiana que lucha contra la explotación sexual, la pornografía y la industria del sexo. Fue "trabajadora del sexo" durante 16 años: primero en Minneapolis, Minnesota, Hawaii y los once últimos, y más traumáticos, en Las Vegas.
 Ahora su misión, tal y como ella describe, "es salvar el alma de las mujeres que venden su cuerpo" en la oportunamente llamada Sin City (Ciudad del Pecado).

Abusada y nunca amada

La historia de autodestrucción de Annie se inicia en su infancia. Fue víctima de abusos sexuales con 8 años. Ella misma reconoce además que nunca se sintió amada y que esa circunstancia mermó su autoestima: “Sólo pensaba en qué Dios estaría enfadado conmigo. Le imaginaba con un enorme martillo esperando el momento de aplastarme con él si hacía algo mal”.
 A los 18 años perdió la virginidad con un chico que le rompió el corazón. Entonces despertó su lado rebelde y se lanzó a los brazos de una vida de promiscuidad y a la “experimentación”. Durante unas vacaciones con una amiga en Hawaii vendió por primera vez su cuerpo por dinero.
  
Soñando con Pretty Woman

Al regresar a su ciudad, abandonó su trabajo y se introdujo en el mundo de la prostitución de lujo. Primero se consideraba "bailarina exótica" y "acompañante de lujo". Después tuvo que aceptar encargos más y más exigentes. La seducción del dinero le hizo irse hasta Las Vegas, donde pensó que ganaría más: “Eran miles de dólares cada noche; noches incluso de más de 10.000. En Las Vegas viví la ilusión del glamour, las fiestas y el dinero. No podía resistirme a la luz de los casinos y entrar para ver si encontraba a algún cliente muy rico que me rescatara. Todas soñamos con ser Julia Roberts en Pretty Woman”.
 Durante los once años que ejerció como prostituta en Las Vegas llenó su vida con fiestas, gente famosa, viajes, hombres y caros objetos materiales pero, como dice Annie, “al final pierdes tu alma en todo este proceso. Vivir en el mundo de Las Vegas me hizo hacer cosas que no hubiera hecho en cualquier otra circunstancia”.
  
Violencia y drogas y vacío interior

La primera vez que invocó a Jesucristo fue cuando estuvo a punto de ser asesinada por su “chulo”. Al enterarse de que Annie quería dejar la prostitución, la encerró en el maletero de su coche y la amenazó con quemarla en el desierto. Su chulo la liberó pero unos meses después la secuestró y le propinó una paliza en el desierto.
Ese no fue el peor día para Annie: al poco tiempo fue diagnosticada de linfoma. Sin embargo, no abandonó la prostitución porque tenía facturas médicas que pagar. Sumida en una gran depresión por la muerte de varios familiares próximos, su enfermedad y el creciente deseo de abandonar esa vida sin poder hacerlo, Annie entró en el infierno de las drogas: “Es increíble, pero después de curarme, comencé a consumir drogas. Tenía el corazón roto, ninguna voluntad de seguir luchando y sufría por el continuo abuso verbal, físico y sexual que sufría siendo una prostituta de lujo”.
 Xanax, valium, cocaína, alcohol y ludopatía... Nada llenaba su vacío interior y entonces probó con diferentes formas de “religiosidad”: wicca, vampirismo, masonería, budismo, new age... todo ello le provocó un desorden por estrés postraumático.
 Además, como muchas otras prostitutas, desarrolló una adicción o dependencia hacia el mismo chulo que le pegaba. Estaba perdidamente enamorada, enganchada, hacia la misma persona que la apalizaba y vendía.
 Los estudios que maneja su asociación dice que casi 7 de cada 10 mujeres que trabajan en la industria del sexo sufren este estrés postraumático: enfermedad, ansiedad, depresión, insomnios, pesadillas, pérdidas de memoria, anorexia, bulimia, depresión clínica...todos estos eran los síntomas de Annie tras once años trabajando en la industria del sexo en Las Vegas.

Sobrevivir a la sobredosis

Una noche de 2003 casi murió por sobredosis: “Sentía un dolor horrible en mi pecho. Estaba esperando ver las llamas del infierno y le pedí a Jesús que, si me salvaba, le hablaría al mundo entero de Él. Y Jesús vino a rescatarme”.
 Y así lo hizo cuando se recuperó. Annie comenzó a usar su dolorosa experiencia en ayudar a personas explotadas sexualmente en Las Vegas.
 “Mi pasión es ayudar a prostitutas, proxenetas, strippers y a cualquiera que se haya visto en las redes de la explotación sexual. Quiero ayudarles a ver que hay una vida real esperándoles fuera de la industria del sexo. Si necesitan ayuda para escapar de este estilo de vida, aquí estoy yo para ayudar, no para juzgar”.

 Verdades claras

Al mundo y a los clientes les recuerda lo que no quieren pensar: "Las mujeres no son robots, no disfrutan de los actos sexuales, ni de la esclavitud de vender su cuerpo. Tenemos sentimientos y no los podemos eliminar mientras somos prostitutas o strippers. Nos duele, sangramos, lloramos, somos hermanas, madres, hijas, primas, sobrinas, niñas pequeñas".
 A las mujeres atrapadas en el negocio les propone un cambio radical, y para eso necesitan a Jesús. Les dice: "Dios te ama a ti, sí, a ti, a esa persona que vive derrotada", les dice. "No dejes que el demonio te robe la alegría más tiempo. Pide a Jesús que entre en tu corazón y observa cómo puede cambiar tu vida radicalmente. ¿Sabías que Jesús murió para que fueses libre? ¿Quieres salir de la celda de tu mente? Reza esta oración".

La oración busca romper el círculo de esclavitud en el que vive la mujer:

 "Jesús, creo que eres el Hijo de Dios. Ven a vivir a mi corazón vacío. Manda tu Espíritu Santo a llenarme con tu paz, pasión y amor. Cámbiame completamente, de dentro afuera. Que pueda caminar en el destino perfecto que tienes para mí. Enseñame a vivir mi nueva vida. Abre mis ojos a tu verdad. Rompe las mentiras que el demonio ha puesto en mi mente. En ti confío, oh Señor. Gracias, Jesús. Amén."

 El poder del perdón

¿Y después? Después viene el reto de perdonarse una misma y perdonar a los enemigos. Annie lo explica: "Si Jesús podía perdonarme, ¿no podía perdonarme yo misma también? Y me perdoné por todas las cosas horribles que había hecho y el yugo de la atadura y la culpa se quitó de mi espalda".
 También perdonó a su chulo, "y a todos los demás que me ofendieron. Rezo por mi chulo cada día y sé que Dios tiene un plan grande para él. ¡Perdona y serás libre!"

lunes, 25 de junio de 2012

La Mirada Serena. Beato Martín Martínez Pascual

Navegando por los mares de internet me encontré de frente con una foto que me resultó muy familiar. Supongo que a los que hayan visto La Última Cima también se los parecerá. Ya en la película me impactó la serenidad y la paz que irradiaban los ojos de este sacerdote a punto de ser fusilado. No sabía nada de él ni de su causa, pero me ha parecido interesante presentarles a una persona valiente que no dudó en dar su vida por Cristo. Hoy, donde tanto nos pensamos muchas veces si hablar o no hablar en público y según delante de quién por miedo a ser tachados de retrógrados, fascistas, homófobos y hasta beatos… pues ¡ojalá hicieramos méritos en vida para que ser realmente beatos y no sólo eso sino santos también! pues si éstos son los ojos de alguien que va a morir… me atrevo a decir que son los ojos de alguien que tenía la certeza y la serenidad de saber a dónde iba y quién le esperaba.
Beato Martín Martínez Pascual. Nació en Valdealgorfa, provincia de Teruel y diócesis de Zaragoza, el 11 de noviembre de 1910.
Su vocación surgió del contacto con un sacerdote ejemplar, D. Mariano Portolés, que suscitó muchas vocaciones en Valdealgorfa. Este sacerdote cultivaba con esmero los gérmenes de vocación y acompañaba a los seminaristas en vacaciones.
De niño entró en el Seminario de Belchite y luego continuó en el Seminario mayor de Zaragoza donde hizo todos los estudios, salvo el último curso 1934-35, que ya había ingresado en la Hermandad. Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de junio de 1935. Fue destinado como formador al Colegio de San José de Murcia y como profesor del Seminario diocesano de San Fulgencio.
 Terminado el curso, hizo los ejercicios espirituales en Tortosa del 26 de junio al 5 de julio de 1936. Luego marchó de vacaciones a su pueblo y allí le sorprendió la persecución.
 El 26 de julio, avisado de que lo buscaban para matarlo, se escondió en casa de algunas familias amigas. Más tarde huyó a una finca a tres kilómetros del pueblo y se ocultó en una cueva.
El 18 de agosto por la mañana detuvieron a todos los sacerdotes que había en Valdealgorfa. Al no encontrar a Martín, encarcelaron a su padre. Inmediatamente, la familia envió recado a D. Martín para que escapara. Pero éste, en cuanto se enteró, echó a correr a toda prisa hacia el pueblo para presentarse al Comité. Un miliciano muy amigo le salió al paso, rogándole que huyera; pero Martín le dijo que no podía consentir que su padre padeciera por él y que quería correr la misma suerte que los demás sacerdotes. Ya ante el Comité, este miliciano todavía quiso salvar a Martín, diciendo que se trataba de un joven estudiante. Pero él confesó que era sacerdote y dio a su amigo un abrazo para que lo transmitiera a su familia. “Yo quiero morir mártir con mis compañeros”, decía.
Sólo estuvo unos minutos apresado. Inmediatamente lo llevaron a pie hasta la plaza del pueblo, donde lo subieron con otros cinco sacerdotes y nueve seglares a un camión camino del cementerio. Antes de llegar, en el camino, los mataron. Los colocaron de espaldas; pero Martín quiso morir de frente, como lo vemos en la foto. Antes de disparar, les preguntaron si deseaban alguna cosa. Martín respondió: “Yo no quiero sino daros mi bendición para que Dios no os tome en cuenta la locura que vais a cometer”. Y después de bendecirles añadió: “Y ahora que me dejéis gritar con todas mis fuerzas: ¡Viva Cristo Rey!”.

Madre Teresa: un canto a la vida. Video con Juan Pablo II


El 24 de septiembre de 1928, a la juvenil edad de dieciocho años, deja a su madre viuda y a su jovencita hermana Aga para irse de misionera a la India. Pero ¿qué sabía ella de la India, de los pobres, de los leprosos, de los moribundos abandonados por las calles como desechos sin valor alguno? ¡Nada de eso sabía la joven muchacha albanesa! Pero tenía en el corazón el fuego del amor… y el amor es presencia de Dios; y con Dios todo es posible.


En ese día, Inés (nombre de pila de Madre Teresa) abraza a su madre bajo la marquesina de la estación ferroviaria de Zagreb: nadie se entera, nadie toma nota, pero en aquel momento da comienzo la maravillosa aventura de la mujer más famosa del siglo XX. La madre llora, y la hija también, porque toda despedida es un desgarro: pero el amor es, en ambas, más fuerte que el dolor de la separación.

La mamá tiene el coraje de decirle: "¡Hija mía! Cuando aceptes una tarea, llévala a término con generosidad. De lo contrario, no la aceptes. ¡Y vete en paz! ¡No te preocupes por mí! Procura no pertenecer a nadie: sé toda de Dios y así serás toda de los pobres!"
¡Qué madre! Se abrazaron fuertemente y nunca más volvieron a abrazarse en esta vida; aunque la mamá falleció en el 1972, cuando Madre Teresa ya era famosa en todo el mundo…
Los años pasan… y Madre Teresa siente en el corazón un grito incesante: "¡Tengo sed! ¡Tengo sed de tu amor! ¿No te das cuenta de que estoy esperando tu amor en tantísimos pobres que merodean por las calles de Calcuta y de todo el mundo?" Madre Teresa titubea: "¿Qué puedo hacer yo?" Tiene miedo. Pero luego, con la decisión propia de los enamorados, exclama: "Corresponderé a tu amor en todos los pobres del mundo: esta será mi vocación, el objetivo de mi vida!"
El 21 de junio de 1952 llueve en Calcuta; más bien, diluvia. Como cada mañana, Madre Teresa toma el tranvía hacia los barrios más pobres. Va mirando fuera desde la ventanilla, cuando ve una persona tendida en la calle. La gente pasa cerca sin hacerle caso. Todos tienen demasiada prisa para darse cuenta de que aquel bulto es un ser humano. Madre Teresa se baja en la primera parada y, corriendo bajo la lluvia, se dirige hacia aquel punto. Se trata de una mujer extendida bajo un árbol y completamente empapada de agua. Tiene el cuerpo roído por los ratones y está agonizante. Madre Teresa la toma en sus brazos y corre hacia el hospital más cercano.
"¡Por favor, ayúdenme! - grita suplicando -. Esta mujer se está muriendo en la calle; necesita atención médica urgente". "Lo siento, Hermana -le contesta el enfermero en la puerta del hospital-. Son miles los que están en las mismas condiciones. ¡No hay hospitales suficientes en Calcuta para atenderlos a todos…" "Pero, ¡por favor! ¡Si no me ayudan, morirá!…" "¡Lo siento, Hermana! Llévese de aquí a esa mujer: está obstruyendo el paso. ¡En este centro acogemos sólo a personas que tienen la posibilidad de ser curadas, y esa señora está más muerta que viva.... Uhm! ¡Ya apesta! ¡Lárguese de una vez!…"
A Madre Teresa le cuesta creer lo que está oyendo. Con la mujer en sus brazos, sale bajo la tormenta y se encamina de nuevo hacia otro hospital. Pero la escena se repite. Y cuando se encuentra de nuevo en la calle, se da cuenta que la mujer que lleva en brazos, está muerta.
¡Con este drama se desencadena la grande y loca "aventura de la caridad" de la Madre Teresa de Calcuta!

¿Por qué, como ella, no hacemos algo más también nosotros?

Es conocida la admiración que Juan Pablo II sintió ante la figura y la obra de la Madre Teresa de Calcuta. El Papa siempre destacó el testimonio de la entrega a los más necesitados de la fundadora de las Misioneras de la Caridad, como muestran estas palabras del Papa en el primer aniversario de la muerte de la Madre Teresa:
"Hace exactamente un año, la tarde del 5 de septiembre, moría en Calcuta la madre Teresa. Su recuerdo sigue vivo en el corazón de cada uno de nosotros, en toda la Iglesia y en el mundo entero. Esta pequeña mujer, de familia humilde, realizó una obra admirable con la fuerza de la fe en Dios y del amor al prójimo" (1998).
En 1986 la Madre Teresa recibió la visita de Juan Pablo II en la Nirmal Hidray o Casa del Corazón Puro, fundada por ella y más conocida en Calcuta como la Casa del Moribundo. El siguiente vídeo es un recuerdo valioso de áquel momento histórico:

sábado, 23 de junio de 2012

Homilía fiesta de San Juan Bautista (ciclo B)


Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre

Hoy celebramos la fiesta del nacimiento de Juan Bautista. En la Iglesia solo hay tres nacimientos que celebramos, el de Jesús, el de María y el de Juan Bautista, o sea, esto nos indica que la fiesta de hoy es importante.
He querido empezar con esa frase de la primera lectura porque Juan Bautista es un profeta, un enviado de Dios, que ya desde el seno materno fue elegido por Dios para su misión. Siempre que he pensado en Juan Bautista lo he relacionado con la alegría, después del anuncio del Ángel a María, cuando ella se va visitar a su prima Isabel, nos dice la Biblia, que Juan daba saltos de alegría, él y su madre, fueron los primeros en reconocer a Jesús, cuando Jesús se acerca a sus vida la primera actitud es la alegría, cuando Jesús se acerca a nuestras vidas, la alegría brota.
También nosotros como Juan fuimos elegidos desde nuestra concepción. No somos fruto del azar, de la casualidad, me gusta decir que nosotros creemos en caUsalidades, todo tiene su causa, Dios todo lo provee por y para nosotros. Esto o te lo crees o no, pero si te lo crees tiene unas implicaciones muy importantes. Nosotros por el bautismo fuimos consagrados profetas: sin miedo, hemos de poder mirar de cara a nuestros hermanos que están alejados de Dios y decirles: tu vida tiene sentido, no estás aquí de rebote, Dios tiene un proyecto para ti, te quiere hacer feliz.
Juan así lo hacía, mostraba con su forma de vida y a través de sus palabras a aquel que puede cambiar toda realidad. El Señor quiere que le manifestemos en nuestra conducta y en nuestras palabras allí donde se desenvuelve diariamente el trabajo, la familia, las amistades..., en el comercio, en la Universidad, en el colegio, allí donde estemos, aunque parezca que ese apostolado no es de mucho alcance. Es la misma misión de Juan la que el Señor nos encomienda ahora, en nuestros días: preparar los caminos, ser sus heraldos, los que le anuncian a otros corazones. Esto pide coherencia entre lo que decimos y hacemos, esta es la prueba de la convicción y de la validez de lo que proclamamos.
Queridos hermanos, cuando algunos judíos les dijeron a los seguidores de Juan que Jesús estaba reclutando más discípulos que él, ellos fueron a quejarse a Juan y él respondió: Oportet illum crescere, me auten minui, conviene que Él crezca y que yo disminuya. Esta es la tarea de nuestra vida: que Cristo llene nuestro vivir. Oportet illum crescere... Entonces nuestro gozo no tendrá límites. En la medida en que Cristo, por el conocimiento y el amor, penetre más y más en nuestras pobres vidas, nuestra alegría será incontenible.
Hoy es un día de fiesta, pero fiesta de verdad, el ritmo de vida, nos hacer pensar que fiesta significa no ir a trabajar, un día de vacación… pero fiesta es mucho más que un día no laborable. Hoy celebramos la alegría de Cristo, esta es nuestra fiesta, alegría que Juan invitaba a recibir. Sintámonos elegidos por Dios a ser destinatarios de esa júbilo, ¿sabéis que pasa cuándo se tiene alegría? Pues que brota y no se puede refrenar, se contagia, con este ánimo al salir de la iglesia sintámonos llamados a preparar el camino del Señor, a invitar, contagiar el gozo de Cristo.