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"Si sé que existe Dios, la vida se ve de un modo. Si no lo sé, veo el mundo de otro, y lo cierto es que son dos formas de ver la vida que me obligan a situarme. Las consecuencias de ambas dos son tan grandes, que no puede ser que este problema me deje indiferente" Pablo Domínguez
jueves, 7 de junio de 2012
El credo
¿Cuándo recitas el Credo, lo haces realmente o estás siendo un robot? ¿Sabes lo que estás diciendo? ¿Hay alguna diferencia entre creer que hay un Dios y creer en Dios?
miércoles, 6 de junio de 2012
Curiosa historia real
Un hombre se sentó en una estación de metro en
Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría mañana de enero.
Interpretó seis piezas de Bach durante unos 45 minutos. Durante ese tiempo, ya
que era hora pico, se calcula que 1.100 personas pasaron por la estación, la
mayoría de ellos en su camino al trabajo.
Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana
edad de dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se
detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su
primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y
siguió caminando.
Unos minutos más tarde, alguien se apoyó
contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar
de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.
El que puso mayor atención fue un niño de 3
años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por
último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la
cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos
sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.
En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6
personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le
dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando
terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie
aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.
Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua
Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo
una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5
millones de dólares.
Dos días antes de su forma de tocar en el
metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un
promedio de $ 100.
Esta es una historia real. Joshua Bell tocando
incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington
Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las
prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un
entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a
apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las posibles conclusiones de esta
experiencia podrían ser:
Si no tenemos un momento para detenerse y
escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás
escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
domingo, 3 de junio de 2012
Homilía Santísima Trinidad – Ciclo B
Seguramente todos conocéis la historia que cuenta que San Agustín paseaba
por la playa mientras intentaba comprender el misterio de la Santísima Trinidad
cuando se encontró a un niño que intentaba meter toda el agua de la mar en un agujerito
que había hecho en la arena. Agustín le dijo que eso era imposible y el niño le
respondió que todavía era más imposible comprender el misterio de Santísima
Trinidad para una inteligencia humana.
Esta historia es bastante ilustrativa porque nos hace ver que el misterio
de la Trinidad, es justamente eso, un misterio, y que intentar hablar de él no es
nada fácil.
Pero… ¿por qué los cristianos creen en la Santísima Trinidad? ¿No es
bastante difícil creer que Dios existe como para todavía añadir que también es
«uno y trino»? ¡Los cristianos creemos que Dios es «uno y trino» porque creemos
que Dios es amor!
Si Dios es amor, tiene que amar a alguien, no existe un “amor al vacío”, sin objeto. Pero... ¿a
quién ama Dios para ser definido como Amor?
¿A los hombres? Pero los hombres sólo existen desde hace tan sólo unos millones
de años... ¿al cosmos? ¿al universo? Pero el universo sólo hace unos millones
de años que existe... antes de todo esto... Dios existía, es eterno... ¿a quién
amaba Dios? No podemos decir que se amaba a él mismo porque eso no sería amor,
sería egoísmo o narcisismo. La respuesta cristiana es clara: Dios es amor porque desde la eternidad tiene
dentro de si un hijo, el Verbo, a quien ama con un amor infinito, a este amor,
lo denominamos Espíritu Santo. Uno que ama, es decir, el Amante, uno que es
el Amado, y uno que es el Amor que los une en comunión.
En la primera lectura del Deuteronomio, hemos visto un Dios que se desvive
por su pueblo, que a veces incluso se muestra celoso ante la indiferencia de
sus elegidos, nos dice que Él es un Dios-para-nosotros,
y que lo que quiere es que sigamos sus consejos para ser felices.
San Pablo, nos muestra otra característica, y para mí, la clave de nuestra
alegría. Dios es un Dios-en-nosotros,
que no sólo nos acompaña sino también que hace morada en nosotros. Nos dice que
ya no tenemos un espíritu de esclavitud, ya no tenemos que estar a merced de
los dioses, no hemos de tener miedo de sus caprichos, nosotros tenemos un
espíritu de hijos, Dios es nuestro Padre, considerar esto nos tendría que
llenar de alegría, que Dios sea muestro Padre implica muchas cosas… ¿qué Padre
no escucha a su hijo? ¿Qué padre no socorre a su hijo cuando este le necesita? ¿Qué
padre no mira más las virtudes que los defectos, pecados de su hijo? A veces
nos olvidamos que pedimos perdón a Dios porque no correspondemos a su amor,
pero este perdón no es más que una consecuencia del amor primero que Él nos
tiene.
En el Evangelio se nos da una última característica de Dios: es un Dios-con-nosotros, acabamos de escuchar
que Él está con nosotros hasta el fin del mundo. Nos ha enviado a hacer
discípulos suyos, a veces un trabajo duro, trabajo de sembrar y no de recoger,
nos podemos desanimar... pero ¡tranquilos!, no vamos por libres, ¡no somos
francotiradores!, Él está con nosotros, y con Él toda la Iglesia.
Está claro que la Trinidad es un misterio, pero creo que no nos tenemos que
quedar en una elucubración teológica, sino que lo importante de la Trinidad es
vivirla. Aunque las Tres Divinas Personas sean inseparables, para una mejor
comprensión, al Padre se le atribuye la Creación, así no nos resulta difícil
reconocerlo en una puesta de sol, en un bello paisaje o al contemplar la
naturaleza humana. Al Hijo, la redención, es por Él que somos hijos en el Hijo,
sabemos que hay un Padre porque hay un Hijo. Y al Espíritu Santo se lo atribuye
la obra de santificación. ¿Qué quiere decir eso de santificación? Cuentan que
cuando Miguel Ángel esculpía al David, la escultura más perfecta del hombre,
había un niño que lo observaba hacerlo, lo vio escoger la piedra y vio como la
trabajaba. Cuando el artista hubo acabado, mostró la perfección de aquella
figura, y el niño pidió a su padre: papá,
¿cómo sabía Miguel Ángel que dentro de aquella roca había este señor?, ¿cómo
sabía que había el David? Así Dios Padre, cuando nos creó nos hizo su
imagen y semejanza. La obra del Espíritu Santo en nuestra vida es esta, ir
esculpiendo la roca que somos y sacando así todo aquello que nos separa de ser
cómo Dios y haciendo que sobresalga todo lo bueno que tenemos. Nuestro trabajo
consiste al dejarnos trabajar por el Espíritu.
Es curioso como a veces damos muchas cosas por supuestas, si nos preguntan
por la calle en qué Dios creemos nos ponen en un compromiso pues no sabemos que
tenemos que responder. Ayer leía un artículo que decía que cada cinco minutos
muere un cristiano por el hecho de ser cristiano, por el hecho de decir yo creo en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Gracias a Dios en España no nos toca vivir este tipo de persecución religiosa,
pero esto no nos puede acomodar, no nos puede hacer caer en un aburguesamiento
dónde todo está permitido, donde todo vale, tenemos que estar preparados para
la cultura en la que vivimos, tenemos que dar razones de nuestra fe, tenemos
que saber responder cuando nos pregunten qué decir que Dios es Padre, o que es
Espíritu Santo, tenemos que tener un mejor manejo de la Biblia, somos capaces
de leernos en un par días un libro, y puede pasar un mes o dos sin abrir ni por
casualidad el Nuevo Testamento para leer un capítulo. Hermanos tenemos que
cuidar el regalo que Dios nos hace, Dios en el bautismo nos ha colmado de
dones, hemos ser responsables, responder a la oferta que se nos hace, tenemos
que dar fruto. Es verdad que Dios es capaz de hacer cosas imposibles, pero no
le damos tanto de trabajo, esforcémonos en profundizar nuestra relación con Él.
Por lo tanto, ánimo, coraje, no estamos solos, ante las dificultades,
adversidades, problemas... aunque sean muy grandes, tenemos que saber que más
grandes es nuestro Dios. Hagamos que nuestra vida sea toda llena de sentido y
sea toda ella para dar gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era
al principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
sábado, 26 de mayo de 2012
Homilía Domingo de Pentecostés-Ciclo B
Curiosa escena
nos presenta el Evangelio de hoy… si los apóstoles durante 50 días han podido
estar con Jesús resucitado, le han tocado e incluso han comido con Él… ¿cómo es
que hoy nos los encontramos reunidos, eso sí, pero no con gozo, no con alegría…
sino unidos por lo más penoso que les puede unir… el MIEDO? De repente, algo
pasó, nos dice la primera lectura que un gran ruido del cielo irrumpió en aquel
cuarto que tenía las puertas y ventanas cerradas, debió ser grande el estruendo
pues gente de diversas procedencias que estaban por allí, fueron al lugar a ver
qué sucedía. ¿Qué pasó en aquel cuarto de Jerusalén para que unos cobardes discípulos
se decidieran a abrir las puertas, a hablar en idiomas que ellos no conocían y
sobre todo, cambiar su miedo en gozo, júbilo…? Mirad: nos dice la Biblia que tan
contentillos estaban que parecían borrachos… Ya no es el miedo el que les une, ¡es
la fuerza de Espíritu Santo!
Hoy nosotros
celebramos Pentecostés, la fiesta del Espíritu, hoy esa fuerza que irrumpió
hace 2000 años sigue irrumpiendo en la vida de miles y miles de personas. Es
complicado entender al Espíritu. A los niños de catequesis les digo que el
Espíritu es como la música, que no se ve, pero se escucha, se siente, te
provoca sensaciones… ¿Cómo podemos vivir nosotros esta Espíritu?
Cuentan que
mientras trabajaba Miguel Ángel en la obra considerada “la más perfectas de las
esculturas”, el David, un niño lo observaba pegar martillazos a aquella roca de
mármol sin forma. Al acabar el artista mostró a los espectadores su obra
maestra y el pequeño, que junto a su padre contemplaba la perfección de aquella
figura, le preguntó a éste: papá… cómo
sabía Miguel Ángel que dentro de esa roca sin forma e incluso fea se encontraba
este Señor, el David. Esta historia ilustra de forma singular la obra del
Espíritu Santo en nuestras vidas: Él es el artista, el escultor que va puliendo
la roca a veces sin forma que somos y nos va perfeccionando. Claro todo artista
necesita un referente, un modelo ¿quién
es el modelo? ¿En quién se inspira el Espíritu? En Jesucristo, el hombre
perfecto. Nuestro trabaja consiste en ser dóciles a sus inspiraciones, en dejarnos
trabajar por el cincel del Espíritu. Porque a nosotros en el bautismo se nos es
regalado lo más preciado que alguien puede tener: el ser hijos de Dios. Este
Dios, tiene un proyecto para cada uno de nosotros, un plan, un designio, es
mediante el Espíritu como nosotros lo vamos realizando, pero claro… sería un
poco irresponsable decir: ah! ¡Pues que
trabaje el Espíritu! La llave de paso la tenemos nosotros, yo decido dejar
trabajar al Espíritu en mi vida.
Los apóstoles se
dejaron moldear por Él, salieron de aquella casa y ya no volvieron a tener
miedo, les daba igual arriesgar la vida con tal de anunciar aquello que les
llenaba de gozo y sentido. Los santos, se han dejado modelar por el Espíritu,
es curioso como a veces la gente no entiende a la iglesia, ni al Vaticano, ni a
los curas… pero en cambio sí que se quitan el sombrero al ver los frutos que dio
la Madre Teresa de Calcuta, o como reconocen que el mensaje del Santo Padre es
de paz y justicia para todos. Los discípulos hablaban en muchísimos idiomas… pero
no seamos ingenuos, el idioma no deja de ser el vehículo, lo importante es el
mensaje que anunciaban. Jesucristo no es Alguien que quedó en el ayer. Hoy
somos nosotros los que lo hemos de anunciar, es el Espíritu el que nos impulsa
a hacerlo, y el que no lo hagamos es ir en contra de nosotros mismos. Ya no
cabe miedo ni esos mal entendidos respetos humanos, ya no vale aquello de ¿Qué van
a pensar de mí si les digo que voy a misa?, o peor aún ¿Qué me van a decir si
les invito a misa?
Hermanos:
alegría, gozo, júbilo, ánimo. El Espíritu de Dios está EN nosotros, la fuerza
del Amor nos transforma, Jesús nos acaba de decir: cómo el Padre me ha enviado yo os envío a vosotros, dejémonos llevar
por Él, que la eucaristía que vamos a recibir nos dé esa convicción, la
convicción de ser hijos de Dios, enviados a anunciar, para compartir, este gran
regalo.
Que así sea.
jueves, 24 de mayo de 2012
Leonardo Da Vinci y la historia de la Última Cena
Leonardo Da Vinci afamado pintor e inventor de su época y por muchos
considerada la mente más brillante que ha existido, nació el 15 de abril de
1452, en Anchiano, una aldea cerca de la ciudad de Vinci en el valle del Arno.
Una de sus Obras más conocidas es “La Última Cena” donde el pintor plasmó según
su imaginación el momento en que Jesús en el cenáculo revela a sus apóstoles que
uno de ellos lo traicionaría.
Cuentan que Leonardo
tardó más de veinte años en terminar tan afamada pintura, pues era muy exigente
en escoger a los modelos que representarían ese acto solemne.
Al primero que quiso
plasmar en su pintura fue a Jesús y tardó un tiempo en encontrar a la persona
que reflejara en su rostro Virtud, Pureza, Bondad y los más bellos y nobles
sentimientos
Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil. Y buscando
afanosamente encontró a un joven con esas características, quien gustoso aceptó
ser el modelo de tan prestigiado pintor.
Y así, fue localizando en los años siguientes a los 11 modelos que
representarían a los apóstoles, y al final solo dejó pendiente a Judas
Iscariote, pues no se había encontrado con el modelo que él creía adecuado.
Leonardo tenía en mente que debía ser una persona de edad madura y mostrar
en el rostro las huellas de la traición y la avaricia. Por lo que el cuadro
quedo inconcluso por largo tiempo, pues no encontraba un rostro que reflejara
tanta maldad.
Y escuchó hablar de un hombre que recientemente había sido apresado pues
había cometido horrendos crimines, el cual se decía tenía la edad que Leonardo
había imaginado para Judas Iscariote.
El pintor pidió permiso a las autoridades de la ciudad y fue a visitar a
ese hombre que se decía era el engendro del mal.
Leonardo quedó impresionado y sin dudando un instante hizo los trámites
necesarios para que a ese reo se le permitiera presentarse por las tardes en su
estudio.
Por mucho tiempo el reo custodiado por varios guardias fue llevado ante
Leonardo como había sido establecido, hasta que la obra fue terminada.
El pintor feliz por ver al fin concluida su obra pidió a los guardias que
le permitieran al reo contemplar la pintura a la cual había servido de modelo. Y al verla, el reo cayó de rodillas llorando
desconsoladamente.
Leonardo sorprendido le preguntó:
-
¿Por qué
lloras?
-
"Maestro
Da Vinci, ¿Es que acaso no me recuerda? "
Da Vinci observándolo fijamente le contesta:
-
"No, Yo
nunca antes te había visto".
Sollozando y pidiendo perdón
a Dios, el reo le dijo:
-
"Maestro, yo soy aquel joven que hace 19
años usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro"
La vida a veces nos lleva por caminos que van cambiando nuestra manera de
ser. Son cambios que muchas
veces se ven reflejados en nuestra apariencia exterior. Porque de la abundancia
de nuestro corazón hablan nuestras obras, las cuales se verán también
reflejadas en la mirada y en cada uno de nuestros gestos. Procura ir
almacenando solo lo bueno que te beneficia e ir desechando todo lo malo que te
perjudica. Que la vida no te contamine sino al contrario, que te brinde el
sustento para fortalecerte y elevarte sobre tu condición humana.
Para que la Luz que hay en tu interior se vea reflejada en tus obras,
palabras y pensamientos, como
lo hizo Jesús, en aquel tiempo.
Dios se hizo hombre no solo para mostrarnos lo grande que es, sino también
para que el hombre aprendiese a ser grande Imitando a su Maestro.
sábado, 19 de mayo de 2012
Artículo de Luis María Ansón, miembro de la Real Academia Española. Iglesia y sida
A ver si nos vamos enterando...
Alli donde hay un hospital dedicado al sida, lo mismo en Africa que en Asia o Iberoamérica, también en Europa, son monjas y curas católicos los que están a pie de cama para atender a los enfermos.He recorrido en trabajo profesional más de cien países. En las leproserías de todo el mundo, en los asilos de ancianos terminales, en los hospitales para enfermos infecciosos, sólo se encuentra uno con misioneras y misioneros católicos. Esa es la escueta verdad. Nunca me he tropezado en esos lugares con un comunista militante, con uno de esos manifestantes que vociferan contra la Iglesia. Los misioneros y misioneras permanecen al margen de las pancartas y los sermones políticos. Derraman su amor sobre los leprosos, los sidosos, los enfermos terminales, los ancianos sin techo, los desfavorecidos y desamparados.
Aún más, todos los profesionales del periodismo sabemos que cuando estalla una tragedia del tipo que sea en el tercer mundo, encontraremos información certera en la misionera o el misionero españoles, que ejercen su ministerio en los lugares más miserables.Nunca fallan, esa es la realidad.
José Luis Rodríguez Zapatero, para dar una lección a la Iglesia Católica, ha decidido obsequiar a Africa con un millón de preservativos pagados a través de los impuestos con los que sangra a los ciudadanos españoles. ¿A cuántos militantes del PSOE, encabezados por Bibiana Aído, va a enviar para que se instalen durante diez años en los hospitales especializados en sida, para que convivan con los enfermos, les atiendan, les den de comer, les limpien, les acompañen? El Papa ha instalado en el Africa enferma a muchos millares de monjas y curas, de misioneros y misioneras. Obras son amores.Esa es la diferencia entre los que vociferan y los que derraman cariño y atenciones.
Conocí en enero de 1967, cuando carecía de la celebridad que adquirió posteriormente, a Teresa de Calcuta. Pasé un día con ella visitando sus hangares para enfermos terminales. Escuché con atención lo que me decía. Fue una lección de quién sabía mejor que nadie en qué consisten las tierras duras del hambre, el mundo de los desfavorecidos profundos. Supe que estaba hablando con una santa. Y así lo escribí. Pues bien, en el cuerno africano, en las ciudades estercoleros de Africa, en los pueblos escombreras de Asia, en las favelas brasileñas o en las villamiserias peruanas, trabajan para los más pobres, para los más desfavorecidos, millares y millares de teresitas de Calcuta.
El Papa cree que la mejor forma de combatir el sida en Africa es la monogamia y la fidelidad. No ha tenido en cuenta lo estupendas que están las negritas y lo difícil que tiene que ser, ante el espectáculo de tanta belleza y atractivo, que los negros politeístas y polígamos practiquen la virtud de la monogamia. Pero ironías aparte, quienes combaten el sida en Africa, quienes atienden a los enfermos son las misioneras, los misioneros católicos.Escuché en una tertulia de radio a un simpático homosexual cebarse con el Papa y despotricar contra la Iglesia. Se me ocurrió aclararle: «Dicen que el sida está especialmente extendido entre los homosexuales aunque afecte ya a los heterosexuales. Seguro que tú nunca te pondrás enfermo. Pero ten por seguro que, si así fuera, quien te atenderá con amor y dedicación en el hospital será una monja católica». Se quedó callado como una puta el simpático gay y los tertulianos se apresuraron a cambiar de tema.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
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